Opinion

Mientras aumentan casos de COVID-19 en Florida, Gob. DeSantis culpa a inmigrantes para ocultar su incompetencia

Por: Thomas Kennedy

El Gob. Ron DeSantis no sabe cómo ponerse una máscara durante una conferencia de prensa en Fort Lauderdale, FL. Photo: Joe Raedle/Getty Images

A fines de mayo, National Review publicó una historia titulada “¿A dónde va Ron DeSantis a recibir disculpas?” argumentando que DeSantis era un funcionario electo inteligente guiado por datos. El artículo estaba lleno de citas de DeSantis en las que hablaba con extrema confianza sobre el gran trabajo que ha hecho, seguido por un berrinche que se volvió viral en el que DeSantis, acompañado por el vicepresidente Mike Pence, culpó a los medios de comunicación por empujar una “narrativa partidista” contra él.

Nada de lo que dijeron o hicieron hace un mes se ve bien ahora.

La Florida se está convirtiendo rápidamente en el nuevo epicentro de la pandemia de coronavirus. Cada día estamos rompiendo el récord de infecciones diarias. El Departamento de Salud de la Florida informó la semana pasada 8,942 casos adicionales de coronavirus, elevando el total del estado a 122,960 y rompiendo el récord anterior de 5,511 solo dos días antes. Actualmente, 3,366 floridanos han muerto debido a esta enfermedad.

En medio de este fiasco, DeSantis nuevamente ha caído en su hábito de culpar a otros por sus faltas.

Antes de dominar los titulares por ser el nuevo epicentro de esta pandemia mundial, la Florida se convirtió en el centro de atención nacional debido a su fallido sistema de desempleo que dejó a cientos de miles esperando indefinidamente a que les pagaran. Cuando se le preguntó, DeSantis desvió la responsabilidad de su incompetencia al decir que solicitantes tenían la culpa por presentar información incorrecta, pasando por alto que no hay opción de editar una solicitud de desempleo o una forma de conectarse con el Departamento de Oportunidades Económicas de la Florida para cualquier tipo de consulta.

Ahora está tratando de echar la culpa de su manejo desastroso de la pandemia al usar a los inmigrantes como chivos expiatorios, declarando que los campesinos y jornaleros “abrumadoramente hispanos” fueron la principal fuente de nuevas infecciones, una declaración que fue desafiada de inmediato por la comisionada de agricultura Nikki Fried, quien señaló que los campesinos se fueron hace semanas después de que terminaron las cosechas.

La realidad es que DeSantis no tiene que culpar más que a sí mismo por el desastre que ha causado.

Este es el mismo gobernador que tiene dificultades para ponerse una máscara en las conferencias de prensa. El que declaró que la lucha libre es un negocio esencial, por alguna extraña razón. El que no cerró las playas de Florida al inicio de la pandemia durante las vacaciones de primavera. El que se apresuró a reabrir el estado en contra de los consejos de los profesionales de la salud. El que despidió a una científico de datos porque se negó a falsificar información. El que, hasta el día de hoy, se niega a hacer obligatorio el uso de máscaras.

Para empeorar el asunto, las comunidades agrícolas han sido esencialmente abandonadas y descuidadas durante esta crisis, y el estado solo recientemente comenzó a aumentar las pruebas y participar en campañas de educación para la salud pública.

Los funcionarios estatales fueron advertidos de la grave situación en estas comunidades por los grupos de defensa de los trabajadores agrícolas, y la Comisionada Fried había enfatizado la necesidad de equipo de protección para los campesinos en una estrategia de 10 páginas para reabrir el estado.

Lourdes Villanueva, directora de Defensa de los Campesinos para la Asociación Cristiana Migrante de Redland, dijo que “desde el primer día pedimos ayuda para los campesinos, no llegó nada. Siempre se trata de culpar a los menos afortunados”.

Está claro para cualquiera que preste atención que DeSantis está muy por encima de su cabeza y desafortunadamente la gente morirá debido a su incompetencia y la de sus amigos. Al igual que Trump, no está preparado, hace declaraciones inconsistentes en conferencias de prensa, arremete contra los medios y los críticos, y niega la creciente crisis en todo el estado.

En este momento, la Florida necesita un liderazgo estable y responsable para guiarnos a través de estos momentos difíciles. En cambio, tenemos un gobernador que abdica de la responsabilidad mientras participa en acusaciones racistas.


La versión original de este artículo fue publicada en inglés en Latino Rebels.

Thomas Kennedy es el coordinador estatal de Florida para United We Dream. Fue miembro de la campaña Bernie Sanders en 2020. Síganlo en @Tomaskenn.

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